Cuando el llamado
conflicto Oasis estalló en los medios de
comunicación, muchos pensaron que todo
pasaba por las inconveniencias de dos grupos hoteleros de peso, Lopesan y Riu,
tal fue así que a la gran parte de la
población ni le importó ni le atrajo, pues en los momentos en que
vivimos la preocupación del pueblo es
sobrevivir y no poner atención en intereses de otros. He de confesar, que
estúpido de mí, casi caigo en esa inobservancia si no llega a darse un cúmulo de circunstancias y convertirse en un
tema insistente de actualidad, pues el Oasis pasó a estar en los
almuerzos, desayunos y cenas.
Las
declaraciones del presidente del grupo
Lopesan se sucedían en la RTVC y
en los informativos de la TVEC, sumándosele una carta
editorial de casi cuatro hojas, creo recordar que en la Provincia, más
un especial sobre la zona en un dominical. Todo ello me olió a quemado,
pues tanto amor mata. Era inevitable que
ante tal defensa que se estaba haciendo
del lugar, de la historia y de la vegetación
uno se preguntara ¿Son verdaderos esos sentimientos? Inmediatamente salí
del embeleso al recordar aquella célebre
frase de Marlon Brandon en el Padrino “ El negocio y la familia
son como el aceite y el agua,
tienden a separarse” y me puse a hacer memoria
sobre cuantas actuaciones en el
plano cultural, de investigación histórica
o ecológica se habían financiado
en dicho lugar por los defensores
patrimoniales salidos ex novo. La conclusión fue la misma que la actuación,
es decir, ninguna.
El olor a
quemado cada vez era mayor, y no me refiero a los pinos de los altos de
nuestras cumbres, que frente a las palmeras del Oasis, parecen no importarles a
nadie de los que ostentan los grupos
privados de inversión, (He llegado a pensar
que la palmera es la especie de los
inversores, ¿Recuerdan los
carteles y palmerales de la pista desde el sur hasta Las Palmas de Gran Canaria?) por lo que la
segunda pregunta fue ¿Qui prodest?.
Era
evidente que por lo que fuera, don Eustasio López que sin quererlo se había
convertido en el padrino de las causas
perdidas en el patrimonio grancanario,
la ironía esa gran virtud, pero ¿a nadie
más? La respuesta fue clara desde que abrió la boca el presidente del cabildo, que se dio cuenta tras estallar
el conflicto, que el Oasis
tiene un valor identitario impresionante. Parece ser que para darse cuenta solo le faltaba un empujón acertado
y a tiempo. Ahora ya comenzaban
a encajar las piezas y como
historiador que uno es, no sé
porqué me retrotraje a la Gran
Canaria de León y Castillo, lo que me sirvió para entender ciertos convencionalismos políticos y económicos que no pasan de moda aunque
el sol haya desaparecido
miles de veces por el oeste desde que se crearon.
Entonces el desconocimiento paso a convertirse en
rabia y dolor, rabia y dolor que hoy confirma la noticia publicada
en la Provincia y que adjunto*,
rabia y dolor por la utilización de la
Historia para el provecho personal. Rabia y dolor porque la Historia no sea como el Uranio que sólo pueda ser difundida y declamada
por aquellos que saben interpretarla
y que la conocen y no por
personas que ni la leen, ni la financian,
ni la cultivan y lo que es más
sangrante, ni la conocen.
El Oasis de
Maspalomas ha sido declarado Sitio de Interés Histórico, casi mejor que hubiesen
declarado Sitio o Nicho Ecológico
Singular y hubiesen estado más acertados, pero tal denominación no la tenían
a mano. El fundamento es la estancia de
Colón en su cuarto viaje para hacer
aguada, fundamento que nos lo han
vendido como si Colón hubiese planeado
la repoblación de América desde ese
bello lugar. Pues bien, para
conocimiento del respetable, lo que queda constatado es que la expedición colombina hizo una aguada en Maspalomas, muchos testifican que en el
Oasis otros lo niegan, metro arriba metro abajo, a nosotros se nos plantean varias dudas
que seguro que en el momento de
la formación del expediente no se tuvieron en cuenta ni se pensó en ello.
El primero es que posiblemente el Oasis
en el que se desembarcó el 25 de mayo de 1502, no fuese n i por asomo
el palmeral antropizado que tenemos
en la actualidad, con lo que sin perder su valor natural carece de todo
sentido histórico. En segundo lugar porque en una escala de aguada, generalmente
los almirantes y segundos
jamás dejaban sus navíos, ya que los
aprovisionamientos estaban a cargo de
sus contramaestres y encargados de
pañoles. No negamos con ello el paso de la expedición colombina por nuestra isla, Dios nos asista, lo que no
tenemos tan claro es que Colon se dignase
a bajar de la nave capitana a cargar
pipas de agua y leña de tarajal en las
barcazas, con lo que más que un
monumento al Almirante de la Mar Océana, debería existir
un recuerdo al marinero anónimo
que hizo posible la expedición, pero eso es harina de otro costal.
Con todo, la pregunta
es la siguiente, ¿es suficiente
la hipotética visita de un
personaje histórico para
la declaración que se ha hecho?¿Podemos
declarar el barranco de Tirajana SIH
por la visita de Verne? ¿Y
Guayadeque por Verneau? ¿La Isleta con el gran Torriani? A nuestro juicio todos ellos fueron grandes
en sus campos respectivos y éstos si que pisaron tierra y trabajaron en ella. Sin embargo eso no importa, no hay intereses, por otro lado implicaría
que la isla toda estaría protegida
y eso sería imposible ya que viviríamos
en un museo en el que no se podría
cambiar ni un aplique. Es por eso que se
descarta todo ello ( hagan propuestas a ver si aceptan alguna) y se centran en la de Colón que a
miradas del mundo da más caché y por
otro lado no es lo mismo Maspalomas
que Cueva Bermeja ( Guayadeque, señor Bravo )
De todas
formas, aquí lo que urgía era la formación de un expediente que bloquease
toda actividad reformadora y
jurídica, no porque Colón hubiese
estado o no, que sinceramente eso
a ninguno de ellos le importa, y debatirlo sería crear un velo de humo. Lo que
verdaderamente estaba justificado era una actuación en el límite costero que
Colón debió pisar
para llegar al palmeral y que curiosamente no está protegido por el SIH
( léase con tono irónico) y que a buen seguro ya estaba pensada y
calculada cuando los planes de la cadena
Riu comenzaron a desentonar con la
maqueta original .
El olor a
quemado se disipa, los quemados ahora
somos nosotros que nos toman por
idiotas, manejables y zoquetes utilizando el patrimonio, o su buen nombre para
elaborar planteamientos económicos que
nunca, jamás, revertirán en la noble ciencia de la Historia, sino que la mancillan y actúan de
manera contraria, al utilizarla como si de plastilina se tratara
moldeándola al gusto y lo que es
peor, haciéndonos creer que son buenos cuando no legítimos artesanos.
Al señor
presidente del cabildo visto su alto grado
de aceptación a las preocupaciones populares sobre el patrimonio, quisiera
recordarle que en Maspalomas, no en la Charca, sino más arriba en las llanuras que se extienden desde Playa del Ingles
hasta el Campo Internacional se
libró en 1685 una feroz batalla entre tropas invasoras francesas y las
milicias canarias de Agüimes,
Telde y Tirajana. En ella los milicianos ganaron la
refriega conservando sus bienes
y familias no sin pagar un alto
precio en vidas y derramamiento de
sangre. Reto al señor Bravo de Laguna
que nombre toda esa zona como
S.I.H, que mas merecido lo tiene que la anterior, no quiero frentes
marítimos ni nuevos boulevards o tiendas, solo inversión y
respeto por la Historia y por el ciudadano de pié que aunque usted no lo cree, piensa y camina.
Al señor López
pedirle que dentro de éste súbito interés por la arqueología histórica o la Historia
moderna aproveche y en vez de apadrinar
palmeras y hoteles, actividad muy loable por otra parte, se haga mecenas de la
Facultad de Ciencias Históricas de la ULPGC
que seguro que con su ayuda podremos
proteger mas zonas de una
urbanización atroz y avanzar en la investigación, favor del que quedará
profundamente agradecida toda
la isla, que quiera o no ya son más
que los que están en el Oasis en
la actualidad
Atentamente un Historiador que tendrá que dedicarse a hotelero o a político, por eso del empleo desleal.
Francisco Alemán González
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